El castigo no es en sí mismo una enseñanza de vida


Por qué digo que los castigos son como esconder la basura bajo la alfombra? Pensemos…crianza / castigos

Si llegamos a  castigar a otro es en general porque se generó una situación muy fea: una basura. Que no podemos dedicarle el tiempo a barrer, embolsar y sacar. Hay que acabar con esa situación lo antes posible.

La manera más fácil y rápida de resolver una situación problemática que nos supera es el castigo.

Los pasos que se suelen seguir son: Amenaza 1 – Amenaza 2 y  viene el castigo.

Qué queremos provocar en un niño cuando lo castigamos?

-Que deje de hacer lo que está haciendo?

-Que respete nuestras órdenes?

-Que entienda quien tiene el poder?

-Que no nos ponga en ridículo?

-Que valore nuestros sacrificios y sentimientos?

Si queremos educar para la vida con conciencia debemos pensar que queremos obtener de ese castigo.  Queremos que la situación termine inmediatamente o  Que aprenda que lo que está haciendo no es lo mejor y se pueda buscar otras alternativas. La mayoría de las veces el origen de los castigos tiene más que ver con nuestras necesidades y sentimientos como adultos que con verdaderas situaciones de peligro para ellos o que los perjudiquen. Y muy pocas veces dejan una enseñanza superadora para el que sufre el castigo.

Te invito a tomarte unos segundos y pensar… cuál fue el origen del último castigo que impartiste a tu hijo?

Cómo te sentías vos en ese momento?

Qué querías o tenías que  hacer?  No podías concederle el espacio y el tiempo?  tenías otros planes para ese momento?

Te superó la situación y explotaste? gritos, amenazas, chirlos? Nervios y más nervios sin poder contenerte? A veces hasta decimos cosas sin sentido.

Ahora la contracara: Cómo se sentía él en ese momento? Qué quería hacer? estaba explorando el mundo? se estaba conociendo? desarrollando nuevas habilidades? Era peligroso lo que hacía?

Cuando castigamos Qué obtenemos?

Aunque parece eficaz en un primer momento el castigo genera sentimientos de rebeldía, rechazo, revancha, luchas de poder o culpa y retraimiento. Nada constructivo a largo plazo.

-Luchamos por quien es más poderoso y ganamos. Ante un adulto Él es inferior y debe relegar sus necesidades porque el poderoso lo dice.  Eso puede ser riesgoso.

– Nos tienen miedo y “respeto” forzado.  Hasta que se revelan y liberan o se vuelven sumisos y se encierran.

– Nos distanciamos. Y cuando pueden se alejan antes de que llegue el castigo.

– Tienen que obedecer porque sí. Sin entender.  Generamos confusión, culpa, baja autoestima, limitando su propio criterio a la hora de tomar decisiones porque no los hacemos comprender lo que pasa ni compartimos los sentimientos que nos invaden y no los ayudamos a ver que sentimientos los invaden.

Importante!! El niño es un ser en desarrollo y tiene que aprender a interpretar que siente y qué hacer con eso.

Hay cuestiones que tienen que ver con la edad, por ejemplo la adquisición de nuevas habilidades, más independencia. Quieren ir caminando y no subir al cochecito y no entienden de tiempos, quieren comer solos y ensucian todo, aprendieron a trepar y se suben a todo.

Hay cuestiones que tienen que ver con gustos: no quieren tomar o comer algo, o vestirse con algo, o saludar a alguien o jugar.

Hay cuestiones que tienen que ver con necesidades: el hambre, el sueño, el aburrimiento los pone nerviosos, como a los adultos!!

Antes de castigar pensar: Está situación es una basura!!!! Lo más fácil. La meto bajo la alfombra.  O aprovecho esto para enseñar algo que le sirva para la próxima vez y  toda la vida.

Qué podemos hacer entonces?

  1. Controlar nuestras emociones. Identificarlas. Qué originó esta situación.
  2. Acercarnos a ellos con cariño, redirigir la furia, con  amabilidad  y sin darle un sermón. Bajar el tono de voz. La gente que grita es porque está lejos. Explicarles lo que puede ocurrir y actuar.
  3. Conectarnos – Empatizar: hacele saber que  entendes lo que quiere y que a vos te gustaría poder hacerlo pero que ahora no se puede, que no hay otra opción, que es peligroso.
  4. Buscar opciones para otro momento. Explicar. Ahora no pero … Dar Opciones limitadas y concretas.
  5. Si no quiere hablar por ahí quiera estar solo. Hay que respetarlo y hacerle saber que cuando quiera retomar la conversación para encontrar otra manera ahí vas a estar porque lo amas y querés buscar una solución al problema.
  6. Sin castigos y sin premios: Demos opciones Es frecuente para no caer en el castigo caer en los premios. Amamos a los chicos y no queremos que sufran. Pero tampoco caer en los premios. Si los premiamos para obtener ese aprendizaje  responsable que buscamos, lo que hacemos no les enseña nada más que a hacer las cosas para obtener la aprobación de los demás y provocando además, que su comportamiento dependa de si hay o no hay un premio por ello.

Educar no es fácil y uno va aprendiendo. EL ejemplo es la base de la imagen que los niños se hacen de los adultos. Y lo que copian. Todos hemos en algún momento guardado la basura bajo la alfombra… pero no es lo ideal. Tomémonos el tiempo para educar desde el respeto, con firmeza y cariño al mismo tiempo.

 

Nora Zonis. Pediatra.MN.117.822

Coach de Familia e Inteligencia Emocional.PNL.

Educadora de Disciplina Positiva en Familia.

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